La definición de consultor

Este es un tema frecuente de discusión. No es muy clara la definición. Hace unos meses, estaba en una reunión que discutía las actividades de la asociación española de empresas de consultoría y la lista de sus miembros no me parecía incluir muchos “consultores”. Estaba claro que mi cuestión era más retórica que práctica, ya que nadie cuestionaría el “status” de consultora de aquellas empresas tan conocidas, pero lo que me llamaba la atención era el gran número de empresas asociadas con las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación). No me parecían representativas de los “consultores”, ya que se dedican más al desarrollo y mantenimiento de sistemas, que a proyectos que involucran una “consulta”.

Pues, ¿cómo se definiría la consultoría? En un libro bastante interesante sobre el tema (The Secrets of Consulting, 1985), Gerard Weinberg proponía definirla como “el arte de influenciar a las personas que nos piden para hacerlo”. Interesante, ¿no? Siguiendo en ello, serían consultores, entre otros, “los consultores técnicos de máquinas, los consultores de sistemas, los asistentes sociales, los psiquiatras, los consultores de gestión, los consultores laborales, los consultores de seguridad, los consultores de belleza, los médicos consultores, los abogados consultores, los interioristas y…nuestro vecino, a quien consultamos para saber como cuidar del césped”. La lista es larga y posiblemente interminable, así que propongo dejar el tema abierto y considerar su definición más genérica como bastante adecuada.

En otras palabras, un consultor sería aquél que desarrolla profesionalmente una actividad que busca influenciar a una persona o empresa que le pidió soporte para tomar una decisión, promover y realizar un cambio, o justificar una acción realizada